Política

Encuestas electorales ¿Porqué te parece que nunca aciertan?

Uno de los tópicos más socorridos de nuestros tiempos modernos es que las encuestan no aciertan nunca, y que por tanto no sirven para nada. Está «opinión» se intensifica si en las encuestas sale como ganador una opción política que no nos gusta para nada.

Curiosamente, las encuestas suelen ser más «ciertas» mientras más se acercan a la concepción que tenemos nosotros mismos de la realidad. Vamos, cuando ganan los nuestros son la repanocha y están hechas perfectamente, la ciencia no falla nunca, y cuando no, pues son un zurullo frito con patatas.

Por todo eso, querido millennial que de cualquier cosa quieres tener opinión, y por encima de todo razón, he preparado esta pequeña entrada sobre encuestas, para que puedas hacer de cuñado con algo de conocimiento de causa, y ya que estás, hacer un poco menos el ridículo.

¿Porque las encuestas si aciertan pero tu no lo sabes?

Cómo buen millennial que eres no tienes ganas de leer, así que vamos a lo importante primero y luego ya la explicación larga: las encuestas son fotos de una realidad, en este caso de la realidad política y social de un universo (universo es un término estadístico para definir un conjunto de personas, no pienses ahora en planetas y estrellas). Por tanto, tienen el valor de ese instante justo en el que has hecho la foto.

Para que te aclares, existe una diferencia entre lo que viene siendo una foto y un vídeo (seguro que sabes esto gracias a Instagram), y las encuestas son fotos. Por tanto, una fotografía puede cambiar de forma bastante rápida e inesperada, cosa que la encuesta no puede tener en cuenta.

Además, la propia encuesta puede afectar a los propios votantes, por lo que en si misma es un instrumento que modifica ese «universo» al que le ha preguntado. Hay muchas más cosillas, que luego te explico, pero para que te hagas una idea y con un ejemplo muy gráfico:

Si preguntamos a esta chica si tiene dientes y gafas nos dirá que si, pero inmediatamente unos segundos después ya no tendrá ni dientes ni gafas. En cambio, si le preguntamos si es una chica, nos dirá que si y momentos después lo continuará siendo.

Conclusión: las encuestas son fotos de un instante muy concreto de una realidad que cambia de forma rápida y sin control en poco tiempo.

La forma en que las «cocinemos», y la forma en que las hagamos determinaran lo rápido que pueden cambiar.

¿Como se hace una encuesta?

Llegamos a la parte más extensa para los que conseguís superar vuestros problemas de concentración lectora y aún queréis saber más.

Pues bien, las encuestan tienen cuatro puntos clave, uno de ellos es muy fácil de entender: momento de realizar la encuesta. Básicamente se trata del momento temporal en el que se hace la encuesta. Si la haces un 1 de enero y la publicas el 25 de julio pues bueno, es evidente que su «acierto» será bastante bajo.

El segundo elemento es el llamado «muestra». Se trata de determinar a quien le haces las preguntas. Es quizá la parte más importante y dónde se pueden cometer los mayores errores. Para que te hagas una idea, no puedes coger y preguntar de forma aleatoria a personas sobre a quien votarán, básicamente eso será un desastre. La muestra determina por ejemplo a cuentas personas de cada franja de edad preguntas, sexo, lengua, etc.

La muestra debe ser una representación en pequeña escala del universo del que quieres saber algo. Por ejemplo si quieres hacer una encuesta de una ciudad, y en esa ciudad hay una población joven más elevada que la media, pues deberás preguntar a más jóvenes. Siempre ajustar.

El tercer punto es el medio por dónde realizas la encuesta: llamada telefónica, paloma mensajera, internet, encuesta de twitter… Dependiendo el medio que utilices puede ser diferente: tu estás todo el día en Instagram pero tus padres en Facebook. Tu utilizas solo móvil pero tu abuela tiene fijo.

El último elemento son las propias preguntas. Aquí existe todo un arte. Preguntar de una forma u otra las cosas puede determinar la respuesta, incluso el orden en que se hacen las preguntas.

Aquí tienes una forma fácil de entenderlo:

¿Que es la cocina?

Uno de los comentarios más habituales cuando hablamos de encuestas suele ser la llamada «cocina», que es el proceso de coger todos los datos que hemos obtenido, y aplicarles formulas y ajustes para que se conviertan en más «reales».

Básicamente, es asumir que la gente que ha respondido la encuesta puede haber mentido, y por tanto se ajustan los criterios. Aquí es donde también empieza la «intención» (o manipulación si te gustan las conspiraciones) de las propias encuestas.

Como no existe una única forma de «cocinar» las encuestas pueden llegar a hacer verdaderas atrocidades con los datos puros y duros. Si le preguntas a los expertos, te dirán que normalmente solo se ajustan cosas que como científicos de la política ven que no cuadran.

Aquí un reportaje que te ayudará, o no, a entenderlo.

El voto oculto

Un clásico de las encuestas es el voto oculto. Una forma muy elegante de hablar de las personas que mienten porque les da vergüenza decir a quien votarán, y que o bien dicen que no irán, o bien dicen que votaran por otros.

También es aplicable a los que dicen que irán a votar, por aquello de quedar bien, y luego no acuden a las urnas. Normalmente en las encuestas suele salir mucha más participación que la real.

Total, que aquí es dónde entra a funcionar la «cocina» de la que hablamos antes, y por tanto los elementos que se deben ajustar. Es muy típico preguntar por qué partido votaste en las anteriores elecciones, para saber tu nivel de veracidad. Si en una encuesta nadie a votado a un partido que sacó muy buenos resultados, pues indica que algo raro pasa.

Hay ejemplos claros de partidos que históricamente tienen voto oculto porque nadie admite que los vota, suelen ser partidos racistas, fascistas o xenófobos. Vamos, lo mejor de cada casa.

¿Se pueden manipular las encuestas? ¿Para qué?

En el momento que estás «cocinando» ya estás «manipulando» una encuesta. La manipulación es parte indispensable de la propia encuesta, pero es cierto que la palabra manipular tiene unas connotaciones negativas considerables, por tanto quizá se debería llamar de otra manera.

Lo que si existe es conseguir que una encuesta se acerque a lo que tu quieres que salga. Es una especialidad de los medios de comunicación, publicar encuestas que pronostiquen la victoria de un partido afín a sus ideas.

En España, dada la poca pluralidad informativa y de medios objetivos que existe, es un clásico este tipo de intencionalidad. En los últimos años hemos visto perplejos partidos  que parecía que podían ganar elecciones o sorpasos dispares, pero después, llegado el día de la votación, han sacado unos resultados mucho más discretos de lo que parecía.

Como siempre, debes tener en cuenta quien es el propietario de los medios de comunicación que decides leer, para tener claro el sesgo ideológico que conlleva. No es malo que un periódico tenga una tendencia política, lo malo es que te hagan pasar ciertas cosas como veraces, cuando no lo son de ninguna manera.

¿Hay diferencia entre las encuestas «internas» y las que se publican?

Otro clásico suelen ser las «encuestas internas«, que son aquellas que realizan los partidos, y que teóricamente, deberían reflejar una cocina más real, ya que los partidos basaran sus estrategias en esas encuestas.

Bien, hay casos para todo, pero también es cierto que este tipo de encuestas son publicadas por los partidos cuando les benefician, para parecer que están mejor de lo que parece.

Lo que nos lleva a:

¿Es una ventaja ir primero en las encuestas?

Hay muchos estudios para responder esta pregunta, pero lo más fácil es que hagas tu mismo una reflexión práctica: ¿prefieres ir con ganadores o prefieres ir con perdedores? Pues eso.

Pero para ser justos, si es cierto que también puede beneficiar dar por ganador otros partidos. Un clásico en el mundo occidental es detectar en las encuestas internas que tus votantes han decidido no ir a votar, y por tanto, filtras una encuesta para «asustar» a tus votantes indecisos, haciendo que gane tu contrario. Los tuyos de golpe y porrazo no dudarán en ir a votar.

En política, como en el amor, todo vale… dicen.

¿Como afecta el nuevo panorama político en las encuestas?

Es una constante por todo el mundo occidental homologable que gente como tú, millennial empedernido, haga que la política se parezca a la sociedad (obviamente) y por tanto los pensamientos e inclinaciones políticas cambien de forma constante.

Si en tiempos pasados la «foto» de una encuesta podía durar ciertos días, semanas o incluso meses, porque las personas no cambiaban de opinión, ahora no es así, y por tanto, se deben analizar las encuestas de forma diferente a como lo habíamos hecho hasta ahora.

En realidad, no deja de ser algo obvio y de sentido común, pero hay temas, y las encuestas es uno de ellos, dónde parece que si no acierta el 100% de lo que dice deja de tener veracidad.

Eso nos lleva a la última pero más importante de las preguntas:

Como debemos interpretar las encuestas

Si has llegado hasta aquí, querido lector/a quiere decir que esta pregunta la puedes responder sin demasiados problemas. Pero por si acaso, se deben entender las encuestas como fotografías de una realidad en constante cambio, y por tanto difusas en sus predicciones.

Dicho esto, las encuestas si sirven, joder si sirven, y son un elemento increíble para analizar la sociedad y los cambios de esta, si se interpretan en relación a anteriores encuestas, y como analizador no de una realidad concreta, si no de las tendencias de la misma.

Cada vez más, algunos medios ofrecen los llamados «tracks», que son encuestas con muestras más pequeñas, más baratas, teóricamente menos exactas, pero que se realizan una y otra vez en un espacio corto de tiempo, esto hace que podamos ver las tendencias, y por tanto si los partidos suben o bajan.

Si estas encuestas se realizan, por ejemplo, cada mes, y hace tres meses que el partido A baja, y el partido B sube, nos dará una información mucho más real que no el número de diputados/escaños/etc que saquen.

Además, también es cierto que aunque sea un tópico, cada voto cuenta, y un puñado de votos pueden hacer ir o venir resultados finales, por tanto, más allá del típico gráfico que enseña como queda un parlamento, lo interesante realmente son esas tendencias, que si ayudan a ver como quedará el escenario final.

Un buen sistema para superar la «cocina» suele ser ver la IDV (intención directa de voto), que es el dato bruto, aunque es cierto que puede contener errores, es una forma más «limpia» de leer una encuesta, y si no te importan en si el número de diputados/concejales/etc es la forma más fácil de ver encuestas sin manipulación.

Conclusión final: busca encuestas encadenadas, las tendencias que salen de las mismas, y conseguirás predecir de forma mucho más fiable por dónde va el viento y la sociedad. Y si quieres hacerte el chulo, la próxima vez que te digan que todas las encuestas mienten y no aciertan, puedes decir aquello de «Si, pero….».

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